Durante mucho tiempo me preguntaba por qué mi maquillaje se veía tan feo después de unas horas. Sentía la piel seca, la base se cuarteaba horrible y parecía que me estaban saliendo más líneas en la cara. Yo pensaba: “¿será la base? ¿será la brocha? ¿no sé maquillarme?”
Pero con el tiempo me di cuenta de un error muy simple pero muy importante:
no estaba hidratando mi piel, sí así de sencillo. Me ponía la base directo, sin preparar el rostro, y eso hacía que el maquillaje se “agrietara”, que no se pegara bien y que mi piel se viera apagada.
Fue entonces que decidí empezar a cuidar mejor mi cara, incluso antes del maquillaje.
Qué cambió cuando empecé a hidratarme?
• El maquillaje se aplica más parejito
• La base dura más y no se ve tan pesada
• Ya no se cuartea ni se “rompe” en ciertas zonas
• Mi piel se ve más sana y suave incluso sin maquillaje
Qué aprendí de todo esto? Que a veces el problema no es el maquillaje, sino cómo preparamos la piel. Ahora, siempre me lavo la cara, me pongo cremita o gel hidratante (según cómo sienta la piel ese día), dejo que se absorba bien… y luego ya empiezo a maquillarme. Es un cambio chiquito que hizo una gran diferencia.
Tip final
Si tú también sientes que tu base se ve rara, reseca o como si se estuviera despegando, intenta hidratar bien tu piel antes de maquillarte. No necesitas productos caros, solo constancia. Te prometo que vas a notar la diferencia
.jpg)
.jpg)